Invitación a la unión

Muy rara vez dejo que la palabra “no” se escape de mi boca
porque está tan claro para mi alma
que Dios ha gritado: “¡Sí, sí, sí!”
a cada movimiento luminoso en la existencia.
Háfez

bismillah
En el Nombre de Allâh, la Realidad tiernamente Misericordiosa, Infinitamente Compasiva.

A través de los 18 mil universos resuena Bismillâh ir-Rajmán ir-Rajím, llenando cada poro de la creación, incitando a todos los seres a temblar y vibrar con amor. Todo en la creación proclama el amor infinito y la compasión de Allâh. Todo lo que viene a la existencia a través del amor de Allâh, está sostenido por este amor y es guiado a niveles más y más altos del Ser a través del amor. Nunca debemos permitir que concepciones limitadas erosionen nuestra certeza en el ilimitado amor y misericordia de Allâh para cada ser humano.

Ambos nombres Rajmán y Rajím se derivan de la misma palabra raíz que significa “matriz”. El poder del amor contenido en Rajmán se asemeja al ilimitado amor de una madre por sus hijos. Aquí tenemos la divina apertura femenina dentro del corazón del Islam. En el espejo de la creación, Allâh ha designado a la madre para probarnos la naturaleza del amor divino —”El paraíso está a los pies de la madre”. Por lo tanto, Allâh nos dice que Rajím es noventa y nueve veces más poderoso que Rajmán.

Iá Rajím
Oh, amor de Allâh por Allâh
Oh, secreto de Allâh compartido con los amantes íntimos
Oh, rayo de luz que rompre todos los espejos
Oh, anhelo del corazón del derviche que nunca se extingue
Oh, poder que nos impulsa a regresar sin dudar
Oh, amor que descorre la cortina en uno mismo y nos muestra nuestro propio rostro
Oh, amor que no deja otra huella que su mismo ser.

El camino del amor
Shêij al-Ákbar Mujaieddín Ibn al’Arabi,
—que su secreto sea santificado—
“Mi corazón es capaz de volverse toda forma:
para las gacelas es una pradera;
para los monjes un monasterio;
es un templo para los ídolos, la Kaaba del peregrino,
las tablas de la Toráh, el libro del Corán.
Profeso la religión del Amor, y sigo cualquier rumbo que tome.
El amor es mi religión y mi fe.”

Shêij Muzaffer Ozak Ashki al-Yerráhi,
—que su secreto sea santificado—
El Amado verdadero es el sentido del amor y del amante. No hay nada antes del amor. El amor es lo primero de lo primero. El amor es lo último de lo último… Después de que todo se convierte en nada y perece, el amor aún perdura y perdurará para siempre. Es eterno y será así por toda la eternidad. El amor no tiene fin.
El amor es un océano, un océano tal, que no tiene fondo, ni orilla, ni principio, ni fin, ni límites…

¡Oh, Señor! Deja que tu guía nos proteja, ofrécenos con tu poderosa mano el vaso del Amor, para que nuestros corazones, jamás, en ningún momento, se aparten de tu Amor.
A través del amor divino el Infierno se convierte en Paraíso para el amante. El amor transforma el fuego en luz. Cuando el amante entra al Paraíso, arde con tu amor hasta que el Paraíso es como el infierno para él.

¡Oh derviche que te dices amante!
¿Acaso no giras con Su amor? ¿Acaso con Su amor, no recorres los 18 mil mundos? Entonces ¡toma la palabra y gira con Su amor, dirígete a Él con amor, llámalo con amor!
Los ojos del derviche que es un amante verdadero no ven nada sino a Dios; su corazón no conoce nada que no sea Dios. Dios es el ojo con el que ve, la mano con la que sostiene, y la lengua con que habla.

El derviche no se detiene en los nombres, descubre al Nombrado y se somete a su Amado. Su único interés es Dios, su pena es Dios, su remedio es Dios, su cura es Dios, su causa es Dios. Si no estuviera enamorado, moriría. Si su corazón estuviera vacío de amor tan solo por un momento, el derviche no podría sobrevivir. El amor es la vida del derviche, su salud, su bienestar.

Mevlana Rumi
—que su secreto sea santificado—
No importa lo que diga para explicar o describir el amor,
cuando llego al amor mismo, me avergüenzo de mis palabras…
Sólo el amor mismo puede explicar al amor,
Sólo el amor puede explicar el destino de los amantes.
La prueba del sol es el sol mismo:
si quieres una prueba, no vuelvas la cara

Salat
“Salat es la ascensión del creyente.”
(JADÍZ)
“En el salat encuentro la frescura para mis ojos.”
(JADÍZ)

El profeta Mohámmad, que Allâh lo bendiga con la paz de la unión perfecta, da el nombre de salat al dhikr-u-láh al-Ákbar, la más grande remembranza divina.

En la noche de su ascensión, el Profeta presenció en cada uno de los siete cielos, la perpetua adoración de los ángeles a Allâh, realizada en formas únicas: de pie, inclinándose, postrándose, arrodillándose, y cantando los nombres sagrados. Todas estas formas sagradas han sido reunidas en una gloriosa forma de oración llamada salat, otorgada a la comunidad del Profeta para ser ofrecida cinco veces al día para el solo placer de Allâh.
Salat es la corona de la oración, contiene en sí todas las formas de alabanza que fluyen dentro de la cr
eación desde el plano angelical a los seres en todos los planos de existencia. Es la ascensión del creyente, siguiendo la ascensión del Profeta, y el testimonio del Amado. Es una manera sublime de atestiguar, en la cual, la faz del Amado aparece como la luna llena sobre el horizonte. El amante llega a la oración sabiendo que Allâh añora y espera. También el amante añora encontrarse con el Amado en la alcoba nupcial de unión íntima que es el salat.

Jadrat-i Alí, el yerno del Profeta y Shêij de todas las taríqas, afirmó: “Yo no rezo a un Dios que no puedo ver”. El Profeta Mohámmad, que la paz esté con él, nos dice que si no vemos a Allâh directamente, debemos orar sabiendo que Él nos está viendo. Este es el estado de sinceridad, Ijhlas. La mirada de Allâh proviene de todas las direcciones abarcándolo todo, abriéndonos a la Presencia Divina. Podemos preservar la conciencia de la mirada fija de Allâh en nuestro corazón durante nuestro día como una intensa práctica espiritual.

¿Cómo podemos obtener un ropaje de conciencia desinteresada, inmaculada, para realizar el verdadero salat? Sólo Allâh puede proveer esto, así como provee cada regalo milagroso por el cual existimos y alabamos. La ablución antes de la oración es una regia prenda nupcial con la cual podemos entrar verdaderamente a la Presencia Divina y deleitarnos en la comunión deseada por el Rey Místico.
(Shêij Nur al Anwar al Yerráhi, en Átomo del conocimiento)

Nombres divinos
“El Mensajero de Allâh, que la paz esté con él, recibió estas divinas palabras directamente de Allâh: Yo estoy con mis siervos cuando me recuerdan, cuando sus labios se mueven por amor a mí.”
(JADÍZ QUDSI)

A través de los libros sagrados revelados a los benditos profetas, Allâh ha dado a la humanidad los más hermosos nombres con los cuales nombrarlo y alabarlo. Cada nombre es una vibración divina que crea una resonancia conocida en el corazón humano, y a través de esa resonancia el corazón reconoce a Allâh. Los Nombres Divinos son infinitos, aunque la gente del conocimiento identifica tres mil distintos nombres.

“Mil nombres son conocidos solamente por los ángeles. Otros mil solamente los conocen los profetas. Hay trescientos en la Torah, trescientos en los Salmos, trescientos en el Evangelio, y noventa y nueve en el Sagrado Corán. Un nombre es guardado en secreto por el Señor Todopoderoso. Es llamado el Nombre Supremo significando que ese nombre es únicamente para Él, y permanece escondido con su Esencia”.
(Shêij MUZZAFER EFENDI, Irshad)

Al-Fátija

Bismilájhi-r-Rajmán ir-Rajím
Al-jamdulil-lajhi Rabbi-l-alamín
Ar-Rajmán ir-Rajím
Máliki iáumid-dín
Iáka na’budu wa iáka nasta’in
Íjhdina s-siráta-l-mustaquím
As-sirata-l-ladhina an ‘amta alaijhim
Ghayri-l-magdubi alayjhim
wa la-d-daalin.

Me refugio en Allâh, el Todo Compasivo,
de la rebelión y negatividad del maligno.
En el nombre de Allâh, El Más Alto
Quien es tiernamente Compasivo,
infinitamente Misericordioso
Perfectas alabanzas fluyen sólo para Allâh,
Amante y Sustentador de todos los mundos,
más íntimamente llamado Rajmán y Rajím,
presidiendo magnificentemente en el Día del Despertar Divino.
Oh Señor, te veneramos sólo a Ti y confiamos sólo en Ti.
Revélanos tu camino directo, el camino místico de aquellos que,
por medio de Tu Misericordia,
han recibido y asimilado verdaderamente tu guía sublime.
Aquellos quienes nunca se extravían del camino espiritual
y por lo tanto nunca experimentan tu reverente corrección.

(Sura Fátija, el sura de Apertura del Sagrado Corán, es llamado “la madre del libro”, porque contiene el poder espiritual y bendición del Corán completo.)

A través de esta oración, ascendemos místicamente a través de los generosos reinos de revelación con siete pasos de luz —los siete versos de Sura Fátija— que son los siete cielos y los siete niveles del ser. Alcanzando el séptimo plano místico y sellando la confirmación de toda revelación con el clamor profundo “Amín”, no podemos durante más tiempo ser conscientes de nuestra existencia individual, porque esto sería idolatría, la elevación de la multiplicidad creada al nivel de Unidad no creada. Triturados en el abrazo todo poderoso del Sura Fátija, permeando con su misterio, chispeando con sus secretos, fluyendo como una primavera curativa con su Agua Viviente, entramos a la Noche de Poder original experimentada por el santo Profeta, el fundador del Corán glorioso en el corazón de la Humanidad —que la bendición infinita del sura Fátija siempre sea con él.
(Shêij Nur al Anwar al Yerráhi, en “Átomo del conocimiento”)

Salawat

¡Oh nobles creyentes, humilde y constantemente,
soliciten la Bendición Divina para él,
salúdenlo repetidamente con el mayor amor y respeto.”
(Sagrado Corán, 33:56)

Salawat son las súplicas de los ángeles y de la humanidad alabando e invocando bendiciones para el Profeta Mohámmad, que sea exaltado a la más alta estación de paz. A través de esta ofrenda atraemos bendiciones hacia nosotros mismos y hacia toda la creación, ya que la creación entera está unida al espíritu de Mohámmad, el Polo Central de Luz en el Corazón del Ser Manifiesto, la Corona de la Creación, y el Océano de Misericordia para todos los mundos. Suplicamos a Allâh le ofrezca la paz y bendiciones que se originan en la Fuente de Toda Santidad. Cuando mencionamos el sagrado nombre del Profeta invocamos bendiciones hacia él: salalajhú ‘alaijhi wa salim, que las bendiciones y la paz estén con él’.

Cuando ofrecemos el Fátija fuera de la oración del salat, comenzamos con el salawat:
Alajhúmma sali ‘ala saí-idiná Mohámmad
(Oh Allâh bendice nuestro maestro Mohámmad.)
Wa ‘ala ali Mohámmad
(la familia de Mohámmad,)
wa shbihi wa salim
(y sus compañeros, y derrama en ellos tu paz.)
Servicio
“Ciertamente Allâh es suficiente para su siervo.”
(Sagrado Corán)

Cuando Allâh le preguntó a nuestro amado Profeta si prefería ser un Profeta Rey o un Profeta Siervo, él contestó “un profeta siervo”. Y colocó la servidumbre antes que ser profeta, por lo que pidió que lo llamáramos Mohámmad Abdujhu wa Rasulujhú, (Mohámmad el Siervo y Mensajero de la Fuente Todo Poderosa), que la paz divina sea siempre con él. Declaró sobre su propia vida, “fajri fajhri, la pobreza es mi orgullo”. La Gloria del Universo, el Mensajero de yinns y seres humanos, prefirió la pobreza sobre la riqueza y la servidumbre sobre el dominio. Atribuyó toda la riqueza y dominio a su Señor, no deseando sino Su placer y la salvación de la humanidad. En la noche de su ascensión, en intimidad mística con Allâh, se le pidió que solicitara cualquier cosa que su corazón deseara. Su apasionada respuesta fue, “mi ummat, mi gente, mi humanidad”. Es el supremo intercesor. Su camino es nuestra luz. Por medio de su ejemplo sabemos que la servidumbre es la más alta estación del ser humano.
La raíz de la palabra siervo, abd, significa también venerar y adorar. Es la expresión de nuestro amor infinito y gratitud a nuestro Creador. “El perfecto siervo es el que desaparece en el Maestro”, declara Shêij Nur al Anwar al Yerráhi.

“Todas las estaciones espirituales son alcanzadas por medio del servicio.”
(Shêij MU’INUDDIN CHISHTI)

Los sueños

“Así, tu Señor te escogerá y te enseñará la interpretación de sueños y sucesos.”
(Sagrado Corán, 12:6)

Mohámmad el Veraz, que Allâh lo abrace en la perfecta paz de Su unión, ha manifestado que los sueños espirituales expresan un cuadragésimo o un septuagésimo del poder de la revelación. Los sueños son enviados por la Verdad a los corazones de los derviches para revelar el conocimiento y la guía divina.
Los sueños necesitan la interpretación del Shêij o Califa y no son tomados literalmente, ya que la imagen del sueño es una metáfora divina. Los sueños significativos deben contarse primero al Shêij o a sus representantes y después pueden ser compartidos. Los sueños son regalos para la comunidad entera. Se recomienda que los derviches lleven un diario de sueños.

La enseñanza más íntima en nuestra Orden derviche proviene de los sueños espirituales y su inspirada interpretación. El Shêij no considera los sueños como psicológicos o simplemente como liberación de presión; tampoco existe un sistema fijo de simbolismos. Dos derviches fueron con nuestro anterior Gran Shêij y contaron el mismo sueño: subían a un alminar y daban el llamado a la Oración. Al primero, el inspirado intérprete comentó: “Harás una peregrinación. Prepárate”. Al segundo, le señaló: “Has tomado algo que no te pertenece, descubre qué es y regrésalo”. Antes de tomar la mano, el aspirante comúnmente recibe un sueño significativo de Permiso Divino o, en algunos casos de Insistencia Divina. Después de tomar la mano, usualmente se experimenta un sueño confirmando que la ceremonia fue aceptada por Allâh. En el contexto de la espiritualidad islámica no se considera que ningún rito es automáticamente efectivo. Antes bien, se debe buscar y esperar signos de Complacencia de Allâh, El Más Alto.
(Shêij Nur al Anwar al Yerráhi, Átomo del conocimiento)

El Sagrado Corán

El Sagrado Corán, el libro de luz revelado por Allâh, el Más Alto, al corazón del Profeta Mohámmad, que la paz esté con él, durante un período de veintitrés años, es el gran océano de conocimiento que sostiene el camino del Islam.

Los Shêijs místicos revelan que hay veintiocho niveles de interpretación del Sagrado Corán y existen tantos significados como existen palabras y letras.
Para el derviche, el Shêij es el Corán Viviente. Sentarse en la presencia del Shêij es como leer el Corán.
Como un ojo interior, el corazón se abre a través de la gracia de los Pirs, el derviche es capaz de entender algunos de los más profundos significados del Libro. Rumi ha comparado el Corán con una novia que sólo levanta su velo a quien se ha aproximado a ella con un corazón puro.

El Sagrado Corán habla de sí mismo:
“Esta es una manifestación milagrosa por medio de letras árabes del misterioso Corán Universal, que permanece eternamente inscrito sobre una tabla trascendental infinita.”
(Sagrado Corán, 85:21-22)

“Proclama que tu Señor es el Más Generoso, ya que Él escribió sobre tu corazón con el cálamo, revelando a la humanidad lo que nunca habría conocido.”
(Sagrado Corán, 96.3-5)

“Primero, revelamos divinamente los luminosos versos del Glorioso Corán durante la noche más sagrada, porque anhelábamos ofrecer eternamente nuestra compasivo Consejo Divino. En esa mística noche, fuera del tiempo, cada faceta de la infinita Sabiduría Divina se manifestó.”
(Sagrado Corán, 44:3-4)

“Hemos hecho este Corán Árabe fácil de entender y recordar. ¿Acaso existe un ser humano verdadero que anhele recibir su guía perfecta?”
(Sagrado Corán, 54.32)

“Cuando este Sagrado Corán sea recitado piadosamente, escúchalo con la completa atención de todo tu ser, manteniendo un profundo silencio interno, para poder recibir conscientemente el inconcebible Misterio Divino.”
(Sagrado Corán, 7:204)

“Cada Ser que existe es revelado y contenido en el Corán Cósmico.”
(Sagrado Corán, 6:38)

Sunna y Jadíz

Sunna es el modo de vida del bendito Profeta Mohámmad, que Allâh lo exalte y bendiga y derrame Su luz sobre él. El sunna del Profeta es la manifestación viviente de La ilaja ila-láh. Es la expresión de su naturaleza pura y perfecta, en completa sumisión a la Fuente del Amor y cuidado compasivo de la familia humana. Él es perfecto en intención, en pensamiento y acción, y es el modelo luminoso para la humanidad. Su vida es la interpretación del Sagrado Corán. Acercándonos a él nos acercamos a Allâh, el Más Alto.

El Sunna del Profeta Mohámmad, que la paz esté con él, es preservado en el gran cuerpo del Jadíz —el recuento de su vida y enseñanzas. El Jadíz Qudsi son las palabras de Allâh, el Más Alto mencionadas al corazón del Profeta —esto las coloca en el nivel del Sagrado Corán.

Nueve Jadíz Qudsi mencionados en Átomo del sol del Conocimiento:
El noble guardián que preserva el océano del significado coránico, el Profeta Mohámmad, que la paz esté con él, proclama: “Cuando Allâh, El Más Alto, decretó la existencia de la Creación, se comprometió firmemente inscribiendo en su Libro Original, ‘Mi Misericordia Divina se extiende infinitamente más allá de mi Juicio Divino’”.

El Amado Mohámmad, que la paz esté con él, revela estas palabras directamente del Más Alto: “Mi amor pertenece a aquellos que se aman por Mí, quienes experimentan la intimidad por Mí, quienes derraman bondad por Mi amor, quienes se visitan gozosamente por Mi amor.”

Mientras señala tres veces su noble corazón, el glorioso Sello de los Mensajeros proclama: “¡La verdadera religión está aquí!”

El Presidente del Parlamento de los Profetas pronuncia: “Nadie se convierte en verdadero creyente de la Religión Universal hasta que desea para sus hermanas y hermanos exactamente lo que desean para ellos mismos.”
Revela la Misericordia de Todos los Mundos, que la paz esté con él: “Cada repetición de alabanza —cada Subjhan Allâh, cada Al-jamduliláh, cada Allâh Jhú Ákbar, y cada La ilaja ila-láh— es una forma suprema de entrega piadosa.”

El noble portador del Glorioso Corán recita estas palabras directamente del Revelador del Corán: “Oh, mis siervos. No Me permito a Mí mismo ni un sólo acto de compulsión, así, tampoco es permisible entre ustedes ninguna compulsión de cualquier tipo.”

Aconseja el Amigo de todos los espíritus, que la paz esté con él: “Abandona inmediatamente lo que te haga dudar, y abraza con todo tu corazón lo que te libera genuinamente de la duda.”

El Amado íntimo de Allâh revela estas sorprendentes palabras directamente de su preciosísimo Señor: “Cuando amo intensamente a uno de Mis siervos, Me convierto en el oído con el que escucha, el ojo con el que mira, las manos con las que toca, y los pies con los que camina. Si tal siervo solicita algo de Mí, se lo concedo inmediatamente.”

El Intelecto Universal y Luz Primera, que la paz esté con él, afirma estas palabras directamente de la Fuente del Universo: “Me manifiesto de la manera en que cada ser consciente espera que Me manifieste.”

El Islam Universal: los cinco pilares. Sharíah

El Islam Universal es el nombre inspirado al Shêij Nur al-Yerrahi para describir la generosidad, la inmensa apertura y universalidad del camino del Islam. El Islam es la sumisión a la Fuente del Amor, consciencia sumergiéndose en la Fuente y emergiendo como amor puro, movido sólo por la Voluntad Divina y ungido con los hermosos atributos del Amado. El Sagrado Corán reconoce cinco pilares, o apoyos fundamentales del camino universal. Observando estos cinco pilares, y absteniéndose de lo que no es placentero para Allâh, se honra la ley divina o sharíah del Profeta Mohámmad, que Allâh derrame sobre él su paz radiante.
El corazón de este gran camino, el primer pilar, es despertar en la “Pura Unidad del Ser”, wajhdat al wuyud. Allâh el más alto revela: La ilaja ila-láh, como la afirmación esencial de la Unidad, y la complementa con: Mohámmad RasulAllâh, la humanidad es su manifestación perfecta. El derviche afirma esta verdad a través del dhikr y del tasbih.

Desbordada con el infinito amor de La ilaja ila-láh, la humanidad se postra en continua oración ante su Creador. Esta oración encuentra su expresión en el salat, el ciclo de las cinco oraciones diarias.
Llenos de la gratitud de La ilaja ila-láh, los seres humanos anhelan compartir con todos los seres la generosidad depositada en ellos por el Generoso. Esto se manifiesta compartiendo una porción de los ingresos ganados legítimamente con los necesitados, y si esto no es posible, ofreciendo una ayuda directa. Una amorosa sonrisa se cuenta como una ofrenda caritativa.

Llamando a la Cercanía Divina a través de La ilaja ila-láh, el derviche ayuna del ser limitado y festeja sólo en el Amor Divino. Nuestra celebración del noble mes de Ramadán —abstención de comida y bebida durante el día, y en la noche inmersión en las prolongadas oraciones Tarawi— personifica bellamente nuestro ardiente amor por Allâh.
Guiados íntimamente por la sabiduría de La ilaja ila-láh, el derviche se embarca en la peregrinación de la vida a través del resplandeciente regreso divino a la Fuente del Amor. Una vez en nuestra vida somos llamados a la ciudad sagrada de Mecca para circular alrededor de la Kaaba, celebrando y dando gracias por la guía de Allâh a la humanidad, revelada a través de la corriente de los espíritus proféticos, comenzando con Adán y culminando con el Sello de la Profecía, Mohámmad, el Glorioso, que la paz esté con él y toda la comunidad de Mensajeros.

FacebookTwitterVimeo