Linaje

El tema de esta noche es el Amor
y el de mañana, también.
De hecho, no sé de un tema mejor
del cual escribir
hasta la muerte.
Háfez

bismillah
En el Nombre de Allâh, la Realidad tiernamente Misericordiosa, Infinitamente Compasiva

El poder iniciático recibido como unicidad en la Orden Yerráhi se esparce desde el Corazón Divino y desde el corazón del Amado Profeta Mohámmed, que Allâh lo abrace en la paz de Su unión perfecta. Esta luz de transmisión fluye a través de la incomparable Jadrat-i Fátima y Jadrat-i Alí, hija y yerno del profeta, y de corazón a corazón a través de once siglos de Shêijs místicos al Pir fundador de nuestra orden, Jadrat-i Pir Mohámmed Nureddín Yerráhi, nacido en Estambul en 1678. La cadena ininterrumpida de la transmisión espiritual alcanza estas costas con el décimo noveno sucesor, Shêij Muzaffer Ozak al-Yerráhi. Desde 1980, en la Mezquita al-Farájh de Nueva York, luego de que el Shêij Muzaffer colocó la corona de la orden, el taj, en la cabeza de Lex Hixon, Shêij Nur al Anwar al Yerráhi, y acto seguido, en la cabeza de Shêija Fáriha Fátima al Yerráhi, ambos inclinados ante el gran Shêij de Estambul, r.a.. Actualmente la Shêija Fáriha Fátima al Yerráhi, con Shêija Amina Teslima al-Yerráhi, y los demás jalifas y líderes de los círculos de la Comunidad Sufí Nur Ashki al Yerráhi, están conduciendo este linaje en las Américas y en el mundo. El 17 de julio de 1987 el Shêij Nur al Anwar al Yerráhi viajó a México y así quedó fundada la Orden Sufi en suelo mexicano.

Cuando el derviche se une personalmente a la mano del Shêij, se convierte en un recipiente iluminado por la luz del linaje, y en un derramamiento del Corazón Divino.
El Islam es como agua clara derramada en distintos recipientes.
Toma el color y la forma de cada recipiente.
(Shêij MUZAFFER AL-Yerráhi)

Shêij Muzaffer se refería tanto a los recipientes personales como a los culturales.
El sitial del Shêij Muzaffer en la tradición sufi islámica, revelado en sus nombres y títulos:

Shêij al Hajj Muzaffer Ozak Ashkiiul-Yerrajiiul-Jalveti: Esta pronunciación españolizada no es una transliteración académica; refleja apropiadamente la pronunciación turca (y en cierto grado la pronunciación turca moderna), más que el origen árabe de la mayoría de los elementos del nombre. Estos elementos son brevemente explicados como sigue:

Shêij: Del árabe shaij, que significa anciano, jeque. Más familiar a los occidentales como la designación de un jefe tribal árabe (como los Shêijs, o “jeques del petróleo”). A lo largo del mundo islámico, sin embargo, el término también es aplicado a personas respetadas de reconocida superioridad, en aprendizaje, experiencia o sabiduría. Un Shêij en este sentido puede disfrutar de la estimación popular sin ocupar alguna posición institucional formal. El título puede pertenecer oficialmente a un decano de un colegio o universidad islámico. Shêij es también el título acostumbrado del cabeza de una orden sufi, o de una rama mayor de esa orden. Muzaffer Efendi, por ejemplo, se convirtió en Shêij Muzaffer cuando ocupó el “trono de piel de oveja” como el décimo noveno Shêij de la rama Yerráhi de la orden Jalveti.

Al Hajj: Del árabe al-jáy, significando uno que ha hecho la Peregrinación a la Meca, uno de los “cinco pilares” del Islam, y un deber religioso que le incumbe a todo musulmán con capacidad física y medios suficientes. El Shêij Muzaffer hizo la Peregrinación once veces, aunque es estrictamente obligatorio hacerlo sólo una vez en la vida.

Muzaffer: El nombre personal “dado”. Un equivalente islámico de Víctor, ya que en árabe Muzaffer significa: uno que es capaz de tener éxito; victorioso, triunfante.

Ozak: El nombre del clan de los antepasados del Shêij Muzaffer por parte de madre. Adoptado como apellido oficial al estilo occidental para cumplir con la ley decretada por Ataturk en 1934, que requiere el uso de tales nombres familiares en la República secular de Turquía. Para propósitos oficiales (por ejemplo, dirección postal), el Shêij Muzaffer era simplemente Muzaffer Ozak en su tierra natal.

Ashkiiul-Yerrajiiul-Jalveti: Tres adjetivos relativos ligados como en la construcción árabe original (‘ishqiiu’l-yarrájiiu’l-jalwatí). Tomados por separado son:

Ashki: El propio nombre especial derviche del Shêij Muzaffer dentro de la orden sufi, caracterizando su énfasis y estilo individuales (su meshreb). La palabra turca ashk viene del árabe ishq, que significa amor (de la clase más intensa y ardiente). Para Ashki, el camino espiritual fue sobretodo el camino del amor. En El jardín de los derviches, el Shêij Muzaffer escribe:

“El amor es el nivel más avanzado y elevado del afecto. El afecto humano genuino es el afecto divino: ser un amante de la verdad. El afecto divino es inducido a través del afecto de Dios por Su siervo. Más aún, cuando el Uno Todoglorioso tiene afecto por un siervo Suyo, Él hace que ese siervo sea amado por todos los que lo conocen y aman Su exaltada Esencia. Todas las criaturas aman y obedecen al siervo de Allâh.”

En su libro “La Develación del Amor”, leemos:

“Tres letras y cinco puntos son los que hacen que un derviche sea un derviche. En árabe, la palabra amor se escribe con tres letras: ‘ayn, shín y qáf’. Hay tres puntos en la letra shín y dos en la letra qáf. Las tres letras y cinco puntos que hacen a un derviche son el poder soberano del amor. El que no tiene amor no es derviche, o al menos no merece el nombre… Aquellos que no beben el vino de ‘Él los ama y ellos lo aman’ (Corán 5:54), que no se abandonan en cuerpo y alma, que no andan el camino del amor descubiertos y descalzos, no pueden ser derviches…”

Yerráhi: Perteneciente a la rama Yerráhi de la orden Jalveti. La yerrahíia fue fundada por un santo conocido como el venerable Pir Sultán Seiid Mohámmed Nureddin al-Yerráhi, quien nació en Estambul en el año 1089 de la era islámica (1678).

Pir Mohámmed Nureddín al Yerráhi

La Orden Yerráhi se originó con una personificación del Amor Divino, Pir Nureddín al-Yerráhi. Cuando el Shêij Nur preguntó al Shêij Muzaffer por qué Pir Nureddín había venido al mundo, respondió, “¡Por amor, por amor, por amor!” La llegada de un qutub —un ser humano verdadero cuyo amor sostiene espiritualmente al mundo entero— cuyo nombre sería Mohámmed Nureddín al-Yerráhi— fue predicho con precisión a través de la inspiración de un gran Shêij unos 300 años antes de su nacimiento. Nureddín significa la Luz del camino de la verdad. Al-Yerráhi significa el Cirujano, el sanador de Corazones. Este breve relato de su vida les fue contado a indagadores serios a principios de los años veinte:

La próspera morada en que nació… aún permanece, frente a la puerta principal de la noble mezquita Congregacional de Yerraj Pasha, en el barrio de Yerraj Pasha, cerca de Aksaray, en Estambul. Provino de la ijada pura de su benemérito padre, el venerable Seiid Abduláh Agha, que fue Segundo Señor de Caballería para el Sultán Ajhmed III; y vino al mundo del casto vientre de su madre la venerable sherife Amina Teslima, la misericordia de Allâh esté sobre ella.

A los diecinueve años de edad, había sido designado para el cargo de Kadi en el Cairo, Egipto. Antes de tomar formalmente el nombramiento, el venerable Pir fue instado por su tío materno, Hayyi Menla Efendi, que era un primer ministro, para que le hiciera una visita al Santo del Círculo de Sabiduría, el Shêij Alí el-Jalveti, mejor conocido como Kostendili, quien ocupaba el trono de piel de cordero en la noble logia del venerable Selámí Efendi en Scutari. Tan pronto como esta santa persona posó su mirada en el venerable Pir, se dignó a expresar, con profunda fuerza espiritual, las palabras: “¡Bienvenido, Nureddin, hijo mío!”
Habiendo experimentado los estados manifestados a su esencia de exaltados atributos en el noble círculo de remembranza del santo, el venerable Pir llevó a cabo la toma de mano del arrepentimiento. En ese momento se le concedió acceso al misterio de “Muere antes de morir”, que incluía su renuncia a la magistratura mencionada. Viéndose a sí mismo como si estuviera muerto, le confió a Hayyi Menla Efendi la distribución de sus propiedades entre sus herederos, de acuerdo con las reglas divinamente ordenadas de la ley islámica; le entregó las ropas que traía puestas, para ser devueltas junto con el espléndido pergamino y la insignia que lo investían con el cargo de Kadi. Envolviéndose en el manto de lana burda conferido por el Shêij, permaneció en servicio en la tekke.

Al asumir el papel de delegado, a la edad de veintiséis años, llevó a cabo un retiro de cuarenta días en el noble lugar de reclusión dentro de la mezquita congregacional de Yanfeda, la cual tenía vínculos con el afortunado círculo de la jánaqáh.3 Después, su propia noble jánaqáh, fue comprada para él por el Soberano de la Era, sultán Ajmed II, a quien el más noble Mensajero, que Allâh lo bendiga y le de paz, le había revelado en sueños. Fue inaugurada en el año 1115 después de la Héjira (1703-1704), y asumió el cargo de Shêij en el año 1118, el valor numérico de las letras árabes que componen el nombre divino Jaii (El Siempre Viviente).

Un lunes que coincidió con la víspera de la Fiesta del Sacrificio en el año 1133 (1721), él hizo la transición de este dominio impermanente hacia el Reino de la Belleza, y se le colocó en descanso en el bendito lugar que había sido su cuarto de retiro en su noble orden…
Cuando su venerable madre emigró a la Morada del Paraíso en el año 1115 de la Héjira, fue enterrada frente a su bendito cuarto de retiro. Así, cuando el mismo venerable Pir pasó a mejor vida, su sepultura dirigida hacia los nobles pies de la madre reveló, el misterio del dicho profético: “El Paraíso está situado bajo los pies de la madre”.
Los Shêijs Yerráhi remontan su linaje espiritual hasta el Príncipe de los Hombres, Imám Alí, el Elegido, por la cadena siguiente:

Nuestro maestro, el noble Mensajero de Allâh ,
el venerable Imám Alí,
el venerable Yunaid al-Bagdádi,
el venerable Pir Ibrajhím Zajid Gueiláni,
el venerable Pir Saiid Iajiá Shirwání,
el venerable Pir Mejmed Erzinyání,
el venerable Pir Ajmed Shemsuddin, mejor conocido como Yighit Pasha,
el venerable Pir Kara Jisarí Ramazanuddin,
Seiíd Shêij Alá’eddin Kostendilí, el maestro conciente de nuestro Pir,
el venerable Pir de nuestra orden, Seiíd Sultán Mohámmed Nureddin al-Yerráhi…
La voz del Pir Nureddin resuena hasta hoy, cuando los derviches Yerráhi cantan el gran ilájhi que él les heredó:
La casa del corazón se purifica,
el derviche en fénix se transforma,
al reino de lo divino conduce,
es la Remembranza del Señor, Remembranza de la Verdad.

Jalveti: De la orden Jalveti (Jalwatíia). El santo considerado generalmente como el fundador de esta orden es el venerable Pir Umar al-Jalwatí, quien murió en Siria alrededor del año 800 (1397). Su nombre aparece en la sílsila Yerráhi mencionada anteriormente. La Orden atrajo un séquito popular en muchas regiones del mundo islámico, y se ramificó en muchos retoños y ramas a lo largo de los siglos. De un primer centro en Azerbaiyán, los Shêijs Jalveti emigraron a varias ciudades en Anatolia durante el periodo que siguió al dominio mongol en esa área. Se estableció una tekke Jalveti principal en Estambul después de la conquista otomana de esa ciudad (antes Constantinopla) en 1453. Luego la Orden se esparció por todos los lejanos dominios del Imperio Otomano en expansión, en las tierras Balcánicas, y más tarde en Egipto.

En su interesante artículo “Jalwatíia” (Khalwatiyya) de la Enciclopedia del Islam 6,F. de Jong describe la propagación de la orden en Egipto en los siglos XIX y XX como “espectacular”. Cita evidencia de actividad Jalwati en la Albania comunista anterior a la Revolución Cultural albanesa de 1967, y en partes de Yugoslavia tan recientemente como 1971.

Las órdenes sufí fueron oficialmente abolidas y prohibidas en la Turquía Republicana (desde 1925). Sólo unos pocos años antes, numerosas tekkes de varias ramas Jalveti estaban activas en Estambul, incluyendo no menos de diez por los Yerráhis. Por varias décadas, las tradiciones sufi fueron mantenidas en uno u otro lado en Turquía como una actividad silenciosa, “subterránea”. Los Yerráhis tuvieron éxito en preservar su centro principal, la tumba de Pir Nureddin y los terrenos adjuntos de la mezquita-tekke en el barrio de Karagumruk de Estambul, reuniéndose discretamente a puertas cerradas y evitando cualquier implicación política. Aún en el clima más relajado de la mitad de los años sesenta, fue un acto muy osado por parte del Shêij Muzaffer cuando, inmediatamente después de las oraciones funerarias de su predecesor, aceptó la guía recibida en un sueño, “y aunque las actividades de los sufies estaban aún prohibidas y las tekkes cerradas por ley… yo abrí al público las puertas de nuestra tekke, a amigos y enemigos por igual.”

“Jalveti” se deriva de la palabra árabe jalwa, que significa retiro, soledad. La orden adquirió este nombre de la práctica de retiro para ejercicio espiritual y contemplación, una forma particular de jalwa o jalvet, que puede durar de tres a cuarenta días.

Se puede ver al Shêij Muzaffer como sacando a su orden, y especialmente a la rama Yerráhi, de un retiro excepcionalmente largo: uno de cuarenta años en lugar de cuarenta días.
Nada podemos lograr sin la ayuda y guía de Allâh, glorioso y exaltado Sea.
Que siempre disfrutemos de Su bendición y protección. Amén.
(MUHTAR HOLLAND, AL-HAJJ)

El Shêij, Murshid

“El Shêij original del Islam es, por supuesto, el noble Profeta Mohámmed, que la paz esté con él. Las comunidades de verdaderos amantes han estado siempre reunidas alrededor de los Shêijs, o de los guías místicos experimentados, quienes son llamados, acertadamente, herederos de la riqueza del Profeta. El Shêij no es una personalidad sino un principio espiritual, uno en esencia, deslumbrantemente diverso en su manifestación.”

(Shêij Nur al Anwar al Yerráhi,: “Átomo del sol del Conocimiento”, de la Introducción:”Rostro y corazón del Shêij”)
En México, Shêija Amina Teslima al Yerráhi ocupa la estación de la Piel Azul, la cual es el trono sacramental de nuestro santo fundador Pir Nureddín Yerráhi. El Shêij, representando a todos sus antecesores, con frecuencia guía sutilmente y a través de sueños, sin usar necesariamente un lenguaje común o el contacto social. El Shêij guía al derviche hacia dentro del corazón iluminado. La relación del Shêij y el derviche es solamente espiritual. Es una relación sagrada que guía al derviche para avanzar a través de los siete niveles del camino místico. No es una relación personal en el sentido ordinario. El Shêij tampoco controla la psique o la vida personal del derviche o viceversa. El derviche desarrolla una profunda confianza espiritual hacia el Shêij, y el Shêij desea que el derviche sea un ser humano maduro y responsable.

El derviche avanza en el camino espiritual a través del servicio al Shêij, ya sea un servicio visible o invisible. Aparentemente estamos sirviendo al Shêij, pero interiormente estamos sirviendo a Allâh, el Más Alto. Amor y respeto por el Shêij, dhikr y oración, son las formas esenciales del servicio. Cada ofrecimiento dedicado a la comunidad derviche es también, servicio al Shêij. Cada acción e intención por amor a la Verdad es servicio.

Tomar la mano: la transmisión de luz divina (Baiat)

Nuestro camino místico comienza con la iniciación de tomar la mano, de unirse al linaje de los santos y recibir una semilla de luz que contiene sutilmente el completo camino espiritual y el más alto nivel de realización. Shêij Nur al Anwar al Yerráhi nos ha transmitido la experiencia de tomar la mano con estas palabras:

“A la iniciación se le ha llamado tomar la mano. Repite, sacramentalmente, el suceso histórico en la vida del Profeta en que ciertos compañeros, fieles a la forma sagrada de vida, sostuvieron ceremoniosamente su mano derecha, demostrando la profunda intensidad de su compromiso. Este acto de tomar la mano crea un vínculo único con el amado Mohámmed, que está más allá del respeto y fiel devoción que los musulmanes sienten por su noble Profeta, que la paz esté con él. La mano derecha que es ofrecida y recibida en esta nueva representación, por lo tanto, es esencialmente la mano derecha del Profeta. La mano derecha del Shêij es simplemente un conducto…

“Cuando los amantes del amor unieron el lado de la mano derecha de su ser con el Profeta del Amor —que la paz esté con él—, la mística mano derecha de la Presencia Divina descendió sobre esa unión. De esta manera, Allâh confirma la promesa original hecha al noble Adán. Esta promesa ha pasado a través de un ininterrumpido torrente de luz por los 124 mil profetas al Amado Mohámmed de Arabia. Y, a partir de él, ha sido transmitida durante 14 siglos de Shêijs místicos. Esta es la promesa de la Unión del espíritu con su Señor en la alcoba nupcial del Amor Divino, la promesa de que los velos entre el corazón y el Señor desaparecerán en la suprema realización de identidad… Ahora, esta promesa divina, válida hasta el fin del tiempo, se verifica de nuevo…

“La ceremonia es una coronación mística en la cual la Corona de Luz, comúnmente entregada al corazón en el Paraíso, es realmente otorgada aquí, en la tierra… Recibiendo esta corona que nos permite experimentar la conciencia del Paraíso —aquí y ahora, durante las oraciones y aún durante los esfuerzos de la vida diaria—, los derviches iniciados pueden transmitir por lo menos una vislumbre del Paraíso a sus amados y colegas, no verbalmente sino en forma directa, elevando así a toda la humanidad. Los derviches no buscan su propio bienestar, están claramente motivados por el anhelo de servir a la humanidad y a su propia sociedad en particular.”

(Shêij Nur al Anwar al Yerráhi, Átomo del sol del Conocimiento)
(la introducción ofrece una descripción profunda de la toma de mano)

El derviche que está unido a la familia mística de Hz Pir M. Nureddín Yerráhi, que Allâh santifique su secreto, recibe su continua protección espiritual y es guiado por la luz del profeta de Allâh, Mohámmed, la raíz de todos los caminos espirituales de retorno, que Allâh lo bendiga con su sublime paz. El Profeta abrirá el corazón del derviche en la infinita misericordia de Allâh, ya que Mohámmed es la llave del tesoro del amor infinito. Con el poder infinito del amor expresado en La ilaja ila-láh, Mohámmed ar-Rasulallâh, la ilusión se disipa, despejando toda negatividad y obstáculos en el camino de regreso a la fuente del Amor El corazón del derviche, encendido de amor, se eleva hacia el Corazón Infinito, y es llenado con la paz perfecta de la sumisión. El derviche desaparece en Allâh y reaparece como los atributos divinos de Allâh.

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